Carta a los enfermos (14/08/2008) Imprimir este artículo
Resumen:
No soy médico ni pretendo sustituir las labores de los facultativos. Con este escrito lo único que persigo es insuflar un halo de optimismo a todos aquellos que padecen enfermedades. También pretendo aportar un punto de vista un tanto diferente de las enfermedades y dar un sentido más elevado de cómo afrontar tal situación.
De aquí para atrás, casi en todas las situaciones, el papel que han desempeñado los facultativos ante las enfermedades de sus pacientes, ha sido el de una participación activa en contraposición al del interesado, o sea, del paciente, cuya postura era pasiva. En este aspecto ha habido siempre una descompensación, al dejar todo el peso del proceso curativo en manos de los médicos. Bajo mi punto de vista creo que el peso principal de todo este proceso debe de recaer sobre el más interesado, es decir, sobre el enfermo. El papel del enfermo tiene que ser activo y voluntarioso, y adoptar una postura abierta y receptiva que le permita afrontar la enfermedad como un reto a trascender para enmendar sus posibles limitaciones tanto psicológicas como físicas, más que resignarse como si de una condena o un castigo divino se tratase.
En ningún momento me planteo que las enfermedades sean castigos divinos o caprichos de la naturaleza. Para mí las enfermedades son las consecuencias de determinados desequilibrios en nuestra vida. Creo que la enfermedad es la alarma que nos alerta de que con nuestros comportamientos actuales no estamos fluyendo por un camino de equilibrio. También creo que la salud es nuestro estado natural y que la mantendremos siempre y cuando la relación de nuestra parte espiritual-psicológica- emocional y física se mantenga en equilibrio.
Llegado este momento me parece de vital importancia aclarar que nosotros somos realmente lo trascendental, o sea, el Alma, es decir, el Ser Interior con todos sus Valores y Virtudes, no nuestros cuerpos. Cuando vivimos alejados de esta realidad es relativamente fácil caer en desequilibrios y por lo tanto, que aparezcan las distintas enfermedades.
Habrá quien se cuestione las enfermedades congénitas que desde el nacimiento se padecen y aparentemente los afectados no han tenido la oportunidad de crearlas mediante sus desequilibrios. Sobre este aspecto tengo que decir que el Alma es inmortal, y que se desprende del cuerpo tantas veces como crea conveniente. Y existencia tras existencia retorna en busca de experiencias que contribuyan a su evolución. En función de donde terminó la ultima existencia, ahí mismo, comienza la siguiente.
El contentarse con que las enfermedades son caprichos de la naturaleza y de que hemos tenido la desgracia de que nos toque a nosotros, es un pensamiento un tanto pobre y limitado. Detrás de él se esconde la resignación y la sospecha sobre la perfección de la vida y de nuestro Creador. Desde ese planteamiento la vida se vuelve tremendamente insegura y frágil, pues en cualquier momento nos puede tocar a nosotros o a nuestros allegados, sin motivo ni responsabilidad alguna.
Nosotros somos el Ser Interno; Dioses hechos a imagen y semejanza de nuestro Creador, y nuestra misión en la vida es hacernos conscientes de esta Verdad. Por eso todo aquel que ha encontrado el camino de vuelta, ha sentenciado algo similar a esto: “CONOCED LA VERDAD Y SEREIS LIBRES”. Libres de todo, incluido de sufrimientos y enfermedades.
La actitud positiva es fundamental para trascender cualquier adversidad en la vida, pues activa en nosotros el entusiasmo, renueva las energías, aporta confianza y serenidad y activa el sistema inmunitario.
Yo quisiera que el enfermo diera un paso más allá y que se enfrentara a su proceso activando su Conciencia y toda la Grandeza de su Interior. Que no se rindiera y que no prestara atención a las limitaciones de su cuerpo, sino a la Virtudes de su Alma. Que aceptara todo el proceso como una magnifica oportunidad que le brinda la vida para rescatar la sabiduría y el equilibrio que le estaban faltando en sus comportamientos. No conozco nada más interesante que el crecimiento interior y el llevar una vida interior de acuerdo a las Virtudes y a las leyes del Universo.
Por experiencia personal puedo decir que en cuanto aceptamos y fluimos con las leyes cósmicas nos liberamos del sufrimiento y de las adversidades de la vida, incluidas las enfermedades (incluso las crónicas). Nuestro poder es asombroso, todas nuestras limitaciones y esclavitudes parten de nuestra psicología, corregidas éstas, se abre ante nosotros un mundo entero de posibilidades.
Todo es posible, absolutamente todo. Todas las enfermedades tienen solución, otra cosa es que desconozcamos su tratamiento. Cada uno es responsable de su salud, de su enfermedad y de su curación. Existen muchas terapias y métodos de curación que asombran a propios y a extraños.
Mi experiencia personal me dice que para que un tratamiento funcione se tienen que conjugar varias acciones. En primer lugar, que el enfermo quiera curarse. Que por asombroso que parezca, muchos no quieren, pues de esta manera consiguen llamar la atención de los demás y reciben los cuidados que tanto demandan y que de otra manera no conseguirían. En segundo lugar, el paciente tiene que depositar confianza en su sanador, guía, terapeuta, facultativo, chaman… en cuestión. En tercer lugar, tiene que depositar Fe en todo el proceso y en especial en que la curación se va a producir. En cuarto lugar, para que la curación sea definitiva y no haya recaídas, el paciente tiene que cambiar interna y psicológicamente tanto de pensamiento, como de sentimiento y actos para subsanar el desequilibrio que le provocó dicha enfermedad. Todo cambio en profundidad es un despertar de la conciencia. El equilibrar tus actos con las leyes de la naturaleza, te liberan de la adversidad que tu inarmonía crea.
En esta enumeración habrá quien haya echado de menos a Dios para que se produzca la curación, no se me pasa por alto, solamente que lo contemplo en los apartados anteriores, pues estoy convencido de que todos nosotros en esencia somos Dioses, y que en todo momento nuestro Ser interno quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Cada cambio en profundidad que realizamos, es ÉL el que lo esta impulsando.
Te recomiendo que despiertes Conciencia a la Grandeza de tu interior y te animo a que investigues personalmente todo lo relacionado con tus enfermedades y el cómo trascenderlas y minimizar sus consecuencias.
Con pensamiento positivo, reprogramación mental y activando los Valores y Virtudes he superado y supero mis conflictos y enfermedades.
La no aceptación de tu situación actual te esclaviza y te limita muchísimo más de lo que realmente estás. Aunque estés postrado en una cama, tu vida y tus posibilidades siguen estando intactas si te adentras en la Grandeza de tu Ser. Te sorprenderás de lo diferente que verás la vida cuando conectes contigo mismo. Tu vida cambiará a todos los niveles. De tu actitud depende el merecer o no, una vida digna.
Busca, indaga, la solución a tus limitaciones y desequilibrios. La solución no puede estar muy lejos. Sólo depende de ti.
La comprensión de todo el proceso y de los motivos que la han originado te fortalecerá y te ayudará a crecer y aceptar la vida a un nivel por encima del que se originó la enfermedad.
No considero las adicciones al alcohol o a las drogas como un vicio. Entiendo que todo el que accede a probar estas sustancias es por pura experimentación. Una vez probadas y al comprobar la desinhibición que les produce, optan por volver a probar para acceder a ese estado de euforia y despreocupación. El motivo principal por lo que se continua es para verse libre de la manipulación y presión que ejercen sus egos e ideas desequilibradas sobre su mente, causando todo tipo de conflictos internos y de preocupaciones. El que necesite de esas sustancias para verse libre de sus presiones psicológicas se convierte en un esclavo dependiente que cada vez se va debilitando más y más. Poco a poco la adicción psicológica y física se va produciendo.
Todo el que vive a través de la interpretación de la mente vive en continuo desorden y atribulado por la multitud de confusiones que nos producen nuestros egos y programas mentales. El que activa su Conciencia y acalla su mente adquiere silencio mental y por lo tanto paz y claridad, sosiego y seguridad, fe y valor.
Cambiando nuestra psicología nos fortalecemos y adquirimos el suficiente autocontrol para liberarnos de cualquier atadura. Estos cambios requieren un esfuerzo sincero y enfrentarse a uno mismo.

C. Román
 
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