Carta a determinados políticos (14/08/2008) Imprimir este artículo
Resumen:
Me dirijo a todos los políticos de este mundo que “influenciados” por sus debilidades han perdido el hilo conductor que sintieron en sus comienzos cuando realmente soñaban con trabajar desinteresadamente para los demás.
En aquellos comienzos anhelaban cambiar el mundo y proyectaban un mundo mejor con oportunidades para todos; un mundo más justo para los más necesitados.
Me dirijo a todos aquéllos que se han “torcido”. A todos aquéllos que en su juventud vibraron con la Esperanza de acabar con las tiranías a las cuales sus dirigentes les sometían. A aquellas juventudes llenas de entusiasmo, honestidad, entrega y compromiso.
Para nada incluyo a aquéllos que en sus albores ya especulaban con medrar, trepar, manipular y distorsionar la realidad para su beneficio particular. A estos últimos ya les doy por perdidos, pues, si en la juventud, la inocencia y la candidez han sido desplazadas por la avaricia y el egoísmo, difícilmente pueden florecer en la madurez del desengaño y de las experiencias mal canalizadas por las debilidades de la mente.
Yo sé que en la política hay gente capacitada, honesta, trabajadora y comprometida.
Pero no me engaño, también, hay muchos desalmados que especulan con el bien ajeno, con las riquezas nacionales y con la Madre Naturaleza.
A los primeros les quiero dar las gracias, porque hay que ser muy especial para trabajar desinteresadamente por los demás sin esperar mayor gloria - que no es poco - que la de la satisfacción del trabajo bien realizado. Dicho sea de paso, no existe mayor recompensa que la que te atribuye tu propia Conciencia.
A los segundos les quiero decir varias cosas:
- Primero: podrán engañar a sus vecinos, paisanos, electores y al pueblo en general, pero, ni ahora ni nunca, podrán engañar a la Verdad ni a la voz de su Conciencia.
- En segundo lugar: les ruego que hagan examen de conciencia antes de que sea demasiado tarde, y les ruego que acaben con el autoengaño al cual sus propias debilidades les someten.
Señores políticos, de qué les vale enriquecerse o simplemente “silenciar” sus terribles complejos de inferioridad con suculentos “altos cargos”, si en el crudo encuentro consigo mismos no consiguen acallar ni engañar las voces de sus conciencias y ni obtener un balance sincero de ustedes mismos.
De qué les vale engañar a los demás con palabras que ni ustedes mismos se creen.
De qué les valen tantos saludos y abrazos falsos e hipócritas si sus pensamientos y sentimientos rebosan odio y rivalidad.
Tanta falsedad y estupidez sólo es la consecuencia de psicologías inmaduras e inexpertas en las Virtudes del Alma, que no pudiendo alcanzar la realidad de la Vida y el sosiego de los Valores, pelean por las “falsas apariencias” de los estatus sociales creyendo alcanzar la estabilidad del Éxito.
Mis queridos incautos, el Éxito reside en los Valores de la Conciencia, y el que más éxito tiene es el que más Amor genera.
A los políticos a los que me refiero son aquéllos que ciegamente avanzan hacía el precipicio de sus propios engaños y mezquindades, y que tarde o temprano les conducirán al infierno de su arrepentimiento.
La Gloria no la alcanza nadie por desempeñar tal o cual trabajo. La Gloria se alcanza en la quietud mental y en el equilibrio interior. Para ello hay que eliminar de nuestra psicología, y por supuesto de nuestros actos y hábitos, las ideas desequilibradas y los egos para dar paso a las Virtudes y a los Valores del Alma.
De qué vale enriquecerse a costa de los demás si te desequilibras a todos los niveles y tus únicas compañeras son la desconfianza y la mentira.
Podrás cambiar de coche, de casa, de traje y hasta de amante, pero lo que no podrás es cambiar de vida por el camino que tú solo has elegido.
El camino del engaño, la mentira y la avaricia sólo conducen al sufrimiento. Son muchos los sufrimientos que te esperan, pero el peor de todos es al que tú mismo te sometes todos los días al verte como un corrupto y un mentiroso.
Durante mucho tiempo justificarás todos tus actos, que si es por el bien del pueblo, por el de la nación, por el de la economía, etc., pero tú sabes muy bien, que en tu fuero interno haces y deshaces en muchas ocasiones solamente pensando en ti, en tu bienestar, en tu futuro, en tu economía, en el bienestar de los tuyos…
Todo lo que hacemos tiene sus consecuencias. Recapacita y si no eres capaz de avanzar por el camino recto que conduce a expresar la Verdad (en contra incluso de tus propios intereses), más vale que abandones, porque de poco te servirá ser popular, rico y aclamado si piensas y sientes que tus actos son sucios y ruines.
Más vale disponer de un sentimiento noble y sincero que de mil aplausos que esconden el frío deseo del interés propio.
La falsedad no permite a nadie, repito a nadie, lograr una vida equilibrada y una mente saneada.
Lo que le das a los demás es lo que te das a ti mismo, y es con lo que te quedas. Si repartes hipocresía y falsedad tu vida será insustancial y pobre.
Todos estamos a tiempo de rectificar, aceptar nuestros errores y enmendar nuestras vidas, y a nadie, absolutamente a nadie, le deben de importar nuestros actos, solamente a nosotros y a nuestra Conciencia que como juez fidedigno contempla todos nuestros actos.
Ni es mi misión juzgar y ni mucho menos condenar, pero por el bien de todos y de ti mismo, abandona la mentira y la falsedad y reconduce tu vida por un sendero de Autenticidad y Valentía, lo cual te reportará el verdadero Éxito que es gustarte, aceptarte y amarte.
Todos nosotros, por “torpes e incultos” que seamos, nos percatamos cuando alguien habla con el corazón y el sentido común. El pueblo por encima de todo defiende los Valores y actualmente los echa mucho de menos.
A ti te digo que defiendas tus intereses, y tus intereses son la Verdad, la Honestidad y la Autenticidad.
Si quieres pelear por los intereses de tu partido, hazlo, pero que no vayan nunca en contra de tus propios intereses y siempre y cuando no sobrepasen a la Razón y al sentido común.
Manifestar la Verdad es de Seres Inteligentes.

C. Román